Papa Francisco Evangelizar es hacer presente en el mundo el Reino de Dios

Imágenes y reseña Misa de Acción de Gracias de las Hijas de La Caridad en San Fernando de Maspalomas.


Semillas que se plantan…semillas que dan fruto

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No era para menos.
Cuando un agricultor esperanzado planta, emplea esfuerzo, confianza, tiempo, esperanza, ilusión, y no se cansa, mira al cielo y mira al suelo; riega, cultiva, poda, quita hierbas malas, no se desanima, y sobre todo, si es creyente, pone su fe en el dador de todo, nuestro Padre bueno, Dios.

Hay cultivadores de plantas, cultivos ornamentales, frutales, y hay cultivadores de principios y valores que arrancan de una persona ideal: Jesucristo; de una Buena Noticia: el Evangelio; de una Gran Familia: La Iglesia; de una Compañía fundada por hombres y mujeres enamorados de Dios: Las Hijas de la Caridad, o de una familia enraizada en valores cristianos y humanos: la Familia de cada cual.

A ellas y ellos me refiero, cuando hablamos de San Vicente de Paúl o de Santa Luisa de Marillac, de cuyos corazones surge la idea de fundar Casas, Institutos, Sociedades de Vida Apostólica, como la Compañía de Las Hijas de la Caridad. Un objetivo les marcaba, porque así lo quisieron sus fundadores: Dedicarse al servicio corporal y espiritual de los pobres, los enfermos, los necesitados. Muy bien que aprendieron aquello de “Caritas Christi urget nos”. Les urgía el amor a los necesitados. Éste no tiene espera. Urge.

Así, desde el siglo XVII, como la semilla que se planta, se riega y crece, fueron fundando, aquí y allá, cerca o lejos, sin mirar raza o color, sin detenerse en lo que eran o aparentaban, iban, van, y seguirán sembrando, sabiendo que el incremento no depende de ellas, de ellos, sino de Dios, aunque sí depende del esfuerzo, la fe y la constancia.

Y en suerte, y porque el Padre bueno lo quiso, desde hace unos diez y seis años, en nuestra parroquia de San Fernando de Maspalomas, y colaborando con San José, de Fataga, una pequeña comunidad de hermanas, callada, constante y alegremente, fue dejando su huella de servicio, de entrega, de cariño, de cercanía, de AMOR a Dios y las personas, sin distinción. Con sus defectos? Ohhhh… ¿Y quién no los tiene?, Sabían, al estilo de San Pablo, que “cuanto más débiles eran, más fuertes se sentían”. Y en Él confiaron, y en sus manos se pusieron. Fueron diez y seis años de siembra, de esparcir, de sembrar. Ya vendrá la época de la siega, de la cosecha, aunque sean otros quienes recojan el fruto.

Y se van… y se fue. Sí. Llegó el momento de decir, no “adiós”, sino “hasta luego”, o como decimos los canarios, “hasta más ver”. La pequeña comunidad  se hacía mayor y disminuía. Sor Dolores, Sor Pino Rodríguez y Sor Pino Sosa, las últimas de esta comunidad, por voluntad de Dios, interpretada por la de sus superiores, dejaban esta tierra sureña, en San Fernando de Maspalomas, para trasladarse a otros quehaceres, o bien en otra comunidad, o desde el cielo, intercediendo por todos nosotros, como así se realizó en Sor Pino Sosa. Después de unos meses de sufrimiento y dolor, ofrecido siempre al Padre, Él le dijo: ¡Ven, Pino, te necesito aquí, para que desde junto a MI, formes parte de aquellos que han servido de estímulo, ejemplo y camino a tantos que lo necesitan! Pues, sí. Obediente, como siempre, el día 9 de enero, nada más estrenarse el año 2020, como María, supo decirle: “Hágase en mí, según tu voluntad”.

Y ello había que celebrarlo, ¡Cómo no! Por eso, y sabiendo de ambas partidas, el sábado, 11 de enero, en la parroquia de San Fernando de Maspalomas, nos reunimos en Eucaristía para dar gracias a Dios por la estancia de tantos años de las Hermanas con nosotros, por su gran labor, por su amistad, por su entrega. Por supuesto que recordando a Sor Pino Sosa, que un día antes, la habíamos despedido, con ese “hasta luego”, de un cristiano que se une por la muerte, a la Resurrección de Cristo. Desde ese “lugar, sitio”, que Jesús nos prometió, nos espera y reza por nosotros. Por todos.

En un ambiente de verdadera fiesta cristiana, como debe ser, entre cánticos que hacían referencia al bautismo, pues fue en la Fiesta del Bautismo de Jesús, fue desgranándose momento a momento la Eucaristía, que se nos hizo auténtica ACCIÓN DE GRACIAS. Dimos gracias por todo lo que hicieron para y con nosotros, y nos sentimos plenamente identificados con las cerca de una veintena de hermanas que junto a Sor Francisca Rosales, Consejera Provincial de la Zona de Canarias, nos acompañaron.

GRACIAS SEAN DADAS A DIOS PORQUE HA HECHO MARAVILLAS

Desde San Fernando de Maspalomas
El párroco
Francisco González González

Vídeo resumen de la celebración...



Una invitación Agradecida...

Sor Pino Sosa, Hija de la Caridad, en la tarde de hoy,  jueves 9 de enero, fue llamada a la casa del Padre bueno. El amor que Dios puso en ella y que tanto repartió, nos asegura que tiene un puesto a su lado, preparado por Jesús, su Hijo.  Mañana, viernes, día 10, desde las 09:00, estará velándose en el Tanatorio de Miller Bajo. La Eucaristía de despedida se celebra en la parroquia de San Vicente de Paúl, en el Lomo Apolinario a las 15:30. Y el sábado, día 11, en la parroquia de San Fernando de Maspalomas, a las 19:30, celebraremos una Eucaristía, recordándola, y dándole gracias al Padre Bueno por los años de estancia de las Hijas de la Caridad, entre nosotros. A esta Eucaristía les invitamos y compartiremos juntos la fe, la esperanza y el amor que ellas sembraron y nosotros seguimos sembrando. 
DEMOS, JUNTOS, GRACIAS A DIOS.

Oración para la Epifanía del Señor y Canto litúrgico "Llegan los Magos"

¿QUÉ LE REGALAREMOS AL NIÑO JESÚS?

UNA ESTRELLA,

para intuir que Dios se manifiesta
a los que le buscan,
a los que, en medio de todas las noches,
siguen buscando al Dios escondido,
al Dios que silenciosamente sale al encuentro de los hombres.

UN COMETA,

porque, acostumbrados a vivir a media luz,
añoramos la esperanza para el hombre que camina en esta tierra;
porque su estela marcará nuestro peregrinar por la vida,
sus destellos nos hablarán de Dios
y su luz nos comunicará la presencia del invisible.


¿QUÉ LE REGALAREMOS AL NIÑO JESÚS?
UNA ESTRELLA,
que nos ilumine en medio de la noche,
que nos haga avanzar cuando la fe se debilita,
que nos dé fuerzas para seguir la ruta trazada,
que nos enseñe el camino que conduce al “Dios con nosotros”,
ese Dios que tiene rostro y palabras humanas,
y que dialoga en cada esquina con quien le busca sinceramente.
UN COMETA,
porque como buscadores de Dios,
le adivinamos en el horizonte de nuestra vida;
porque como hombres y mujeres de fe,
queremos llegar hasta el Señor y adorarlo como los Magos,
ofreciéndole el escaso incienso de nuestra devoción,
el oro inquebrantable de nuestra fe
y la insospechada mirra de nuestra fragilidad.



¿QUÉ LE REGALAREMOS AL NIÑO JESÚS?
UNA ESTRELLA, UN COMETA,
que nos ayuden a no perder de vista el cielo,
la “casa de la luz”, donde tú vives, Señor,
la casa donde viven para siempre todas tus estrellas.



¡Recibe mi pobre estrella, Señor, aunque esté rota o pisoteada!

Isidro Lozano

Canción para este día"La epifanía del Señor".