Viernes Santo en nuestra Parroquia San Fernando de Maspalomas."La Pasión y Vía Crucis"


¡Victoria, Tú reinarás! ¡Oh, Cruz, tú nos salvará!

Este fue el canto que resonó y más se escuchó en este Viernes Santo. Sí, ¡Por tu cruz y Resurrección, nos has salvado, Señor!

No es que la cruz en sí sea la salvación y la vida, es que en ella, Cristo, el Señor, dio su VIDA para que tuviéramos vida. Aunque refunfuñando, con el “Padre, sí es posible, que pase de mí este cáliz”, luego se dirigió a Él diciéndole: “Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que Tú quieres”. Se puso en las manos del Padre. ¡Aquí estoy, para hacer tu voluntad!

Estos son los acontecimientos que la parroquia de San Fernando celebró, junto con la Iglesia universal, en este gran día de pasión y muerte. Pero todos confiamos en lo dicho por Jesús: “Si el grano de trigo que cae en tierra, no muere, no da fruto. Pero si muere, dará mucho fruto”. Claro que sí: MORIR PARA RESUCITAR. Así lo esperamos, ¡Resucitar con Cristo!

Parece que este año la gente tenía más ansia de Dios, más búsqueda de encontrar y encontrarse con el Señor. Todas las celebraciones, desde el domingo de ramos hasta hoy, Viernes Santo, nuestro templo se ha visto a rebosar de fieles, que con tanto respeto y calor de fe, celebramos gozosos estos grandes misterios. No es que queramos y nos satisfaga la cantidad, que también, sino ver la fe, la participación, el respeto y silencio con el que todo un pueblo cristiano vive y celebra.






















Satisfechos estamos todos, y comprometidos con lo que creemos. Ha sido unas horas de saber estar, de acompañar y revivir, de participar y celebrar.

Tras haber celebrado los misterios de LA PASIÓN DEL SEÑOR, por las calles de nuestro pueblo, hicimos el Vía Crucis, acompañados por un gran número de cristianos, unos que participaron en la celebración anterior, otros que quisieron unirse al recorrido. Todos con un gran respeto y silencio, fuimos escuchando las reflexiones que en cada estación se hacían. Éstas fueron hechas por distintas personas de la comunidad. Todos, entre la reflexión, el canto y el silencio, fuimos caminando y recordando los pasos de Jesús, hasta su muerte. Es un recuerdo, es un memorial.














Que este Viernes Santo, siga marcando en nosotros, en quienes nos visita,, de otras parroquias o extranjeros, una huella de fe profunda, de vida personal y comunitaria auténtica, siendo testigos de que Cristo, muere, pero que quiere resucitar, como así lo viviremos y celebraremos en la GRAN VIGILIA PASCUAL del Sábado por la noche.