También, en excursión, la parroquia vive la Pascua DANDO GRACIAS y pequeño vídeo resumen.


Lo prometido es deuda. Nos habíamos comprometido que si llovía y el agua corría por los barrancos, las presas cogían abundante agua y los pozos almacenaban la riqueza del agua de la lluvia, iríamos a alguna de las presas, a dar gracias a Padre Dios por tal regalo. Y así fue.

El día 8 de abril, domingo, en un día espléndido, más de ciento setenta personas, salimos en excursión, por Agüimes, Temisas, Santa Lucía, Tunte y Cercados de Araña. Qué ilusión ver los campos luciendo, como un tapiz de padre Dios, los diferentes colores de esa linda alfombra que son nuestros campos canarios. El amarillo de los relinchones y flores de las tabaibas y las retamas, el violeta de las lavandas, el rojo de flores desconocidas y el blanco de las margaritas, mezclado con el verde de los escobones y almendreros, hizo que nuestros ojos se abrieran a la evidencia del milagro que produce la lluvia caída. ¡Bendito sea Dios!

Desde las 8’30 de la mañana, ya se notaba el ambiente de gozo de todos los que nos disponíamos a vivir un día de excursión. Todo era expectación. Y en la medida que recorríamos los campos de Agüimes, Temisas, y Santa Lucía, nos extasiábamos y nos rendíamos ante el esplendor de los campos que nos brindaban sus mejores vestidos. Todos decíamos lo mismo: ¡La maravilla de tal naturaleza, creación de Dios!

Al llegar a Santa Lucía, hicimos nuestra programada parada, para el cafelito, ir al baño, pasear, estirar las piernas o subir al templo a visitar al Señor y a la patrona, Santa Lucía. Sobre las 11:00, de nuevo a las guaguas para recorrer el camino estrecho que nos conduciría a la meta, Cercados de Araña, junto a la presa de Chira. Con la puntualidad que preveíamos nos llegamos hasta el pueblito, para subir caminando hasta la ermita y plaza de San Juan Bautista. Hermosura de día y de ambiente, lleno de hermandad y armonía. 

Celebramos la Eucaristía en un clima de fiesta y fe, expresada en los cantos que, animados por el coro parroquial de San Fernando, hizo que muchos de los presentes manifestaran su alegría y gratitud. Todos compartíamos la misma experiencia y vivencia.



Y después de la misa, la mesa. Mientras el sacerdote iba visitando a algunas enfermas mayores, Eugenita, Brigidita y Antoñita (Ñiquita), todos, en grupos, por familia o amistad, sentados o de pie, extendieron sus manteles para compartir la comida, que sabía a gloria, en medio de la naturaleza llena de paz.

Una vez almorzados, en la misma tierra, o luego en la plaza, acompañados por el acordeón de José Luis, las guitarras de Cecilio y Antonio, las maracas de Antonio y la caja de resonancia de Antonio, y sus voces y cánticos, canarios o andaluces, allí se armó el baile, sueltos o agarrados, que hizo las delicias de todos. Los niños, jóvenes y mayores, sentíamos la presencia de una paz y una alegría inmensa, compartidas y repartidas desde un corazón agradecido.

Así transcurrió un día feliz, dando gracias a Padre Dios por la lluvia y la amistad. Ya sobre las 17:00, cada uno a ocupar su sitio en la guagua, para volver a San Fernando, pasando, de vuelta, por Tunte y Fataga. Todo transcurrió sin ningún incidente, como lo deseábamos, buscamos y logramos.

Gracias sean dadas a Padre Dios y a la buena voluntad de todos los que nos empeñamos en vivir un día tan feliz. Esta alegría la queremos comunicar a los cuatro vientos, y que la página web de la parroquia se encargará de transmitir por todo el mundo. Por cierto, desde aquí, damos las gracias a Carmelo, un buen cristiano de la Villa de Agüimes, que es el creador y animador de esta página, y  a Sonia, que se esmera en conseguir el reportaje gráfico y que, unido este escrito, complementa el acontecimiento vivido.




De nuevo, GRACIAS SEAN DADAS A PADRE DIOS.

Vídeo resumen de la excursión