Reseña de nuestro párroco sobre lo vivido en la Vigilia de Adviento el pasado 13 de diciembre.


Tarde, pero muy a tiempo… porque, siempre, es Adviento. Así fue y es, cómo nos preparamos para la LLEGADA ESPERADA.
En la tarde noche del día Santa Lucía, como si necesitáramos su luz, el ver más y mejor, nos reunimos en oración en el templo de nuestra parroquia de San Fernando. Fue una convocatoria a toda la comunidad y a quienes nos visitan. Y allí, representando a todos los grupos parroquiales, fuimos desgranando oración, cánticos y reflexión.
CONOCIMOS que estamos dentro de esa Gran Historia de un Dios que quiere salvarnos. 
SENTIMOS la Gran misericordia que Dios tuvo y tiene con su pueblo.
SABIENDO que de nadie más nos puede venir la salvación, sino de Él.
EXPERIMENTANDO, cada uno y todos, que Jesús es el gran motor que nos hace vivir la unidad.
Y todo, en un ambiente de Eucaristía – de Acción de Gracias.

Desde el principio, los tres ministerios, CÁRITAS – CATEQUESIS Y LITURGIA, nos iban presentando propuestas de reflexión, aprovechando los silencios y cánticos alusivos a la espera. 
Luego, los grupos de la parroquia: La Legión de María – Cursillos de Cristiandad – Cosmar – Grupos de Jesús – Pastoral Penitenciaria – Pastoral de la Salud – Acogida – Las Hijas de La Caridad y Dominicas – junto con el coro parroquial y la reportera gráfica, Sonia, cada uno y desde su caminar hacia Jesús, nos indicaron que Él es la fuerza, como dice el salmista: “El Señor es mi fuerza, mi roca y salvación”. 


Tarde, pero a tiempo, comenzamos, vivimos y terminaremos el Adviento, para abrir nuestros corazones, cual cuna bien dispuesta, para que el niño sienta nuestro calor. 
A todos los que esperamos, y también a los que nada esperan, les deseamos y decimos
¡¡FELIZ NAVIDAD!!