Salmo 70, IV Domingo del Tiempo Ordinario,Ciclo C.

" Mi boca anunciará tu Salvación "




Leemos este salmo en medio de unas lecturas que nos hablan de la vocación. El profeta Jeremías parafrasea los versos del salmista, afirmando que Dios lo escogió antes de formarse en el vientre materno y que nada ni nadie podrán contra él. En el evangelio, Jesús inicia su vida pública presentándose como Mesías y anunciando la salvación del Señor en la sinagoga de Nazaret. San Pablo en su carta a los corintios proclama su hermoso himno al amor, lo único perfecto, lo que no pasa nunca, lo que prevalece incluso por encima de la fe y la esperanza.

Ese amor es la roca y el refugio de quienes han escuchado y atendido la llamada de Dios. Decir que Dios llama desde el vientre materno es una forma de expresar que desde el mismo instante en que nacemos a la existencia, él nos mira con inmenso amor y nos invita. La vocación imprime una marca indeleble y profundísima: a quien la sigue, le cambia la vida de forma irreversible. La llamada se graba a fuego en el alma de quien escuchó la voz de Dios.