… Y el tiempo ayudó, y así hicimos ¡¡FIESTA JUNTO A LA ERMITA ANTIGUA DE SAN FERNANDO !! Reseña e imágenes.

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Fue una tarde para recordar. Y, claro, que recordamos, pues en la Ermita de San Fernando, tantas personas allí se bautizaron, se casaron, hicieron su Primera Comunión, vivieron las fiestas o despedían a sus seres queridos. En una ermita tan pequeña, pero con unos corazones muy grandes. Fueron haciendo historia, hicieron historia hasta nuestros tiempos. 

La tarde, llena de paz, de alegría y de mucha participación, más de cien personas nos dimos cita allí, junto a la ermita, en el parque anexo. Allí pusimos los cantos, las flores, la fe, la paz y sentirnos iglesia de Dios. Era digno de ver los rostros de tantas personas que, una vez más, queríamos festejar a San Fernando, en su capilla, dando Gloria a Dios y bendiciendo su Nombre. Fue todo una expresión de VIDA. 

Ya, desde las cinco de la tarde, presurosos, una vez abierta la puerta de la pequeña capilla, se iban congregando para rezar el Rosario a nuestra Madre, La Virgen. Y entre Ave Marías, cánticos a Ella, y entrega de flores, se pasaron más de dos horas sintiendo la cercanía de unos y otros.

Cuando se hizo las 19:30, hora prevista para la Eucaristía, las cien sillas que el Ayuntamiento, al que damos las gracias, habían traído, se hicieron pocas, a tal punto que muchos se sentaban en los muros o de pie. Todos a una glorificábamos a Dios con nuestras canciones, lecturas, silencios o acción de gracias. 

Es de resaltar el buen grupo de personas que desde el Templo de San Fernando, habían preparado todo lo necesario para la celebración, siempre orientados por Manoli y Pedro Franco. Doy gracias a Dios por el coro parroquial, por quien hizo el reportaje fotográfico, por los empleados del Ayuntamiento y sobre todo, a todos los cristianos y cristianas, que libre, cariñosa y voluntariamente, allí pusimos todo el interés para celebrar la Eucaristía. 

“Quien guarda, siempre tiene”, dice el refrán. Pues queremos guardar estas entrañables tradiciones, y aunque seamos un resto, siempre el “resto”, desde el Antiguo Testamento, fue semilla que se plantaba y testimoniaba la fe de un pueblo. Nosotros también, queremos ser ese resto, que no nos cansamos de sembrar, aunque no veamos el fruto, otros lo recogerán.

DEMOS GRACIAS AL PADRE BUENO, SIEMPRE NOS ACOMPAÑA .
Francisco González González

Párroco de San Fernando de Maspalomas y San José de Fataga.