Reseña e imágenes de la Vigilia de Pentecostés en San Fernando de Maspalomas 2019.


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… Y sopló el Espíritu con su fuerza

Así es y así fue, la tarde noche del sábado 8 de junio, víspera de Pentecostés.  Al igual que los apóstoles, estábamos  reunidos en nuestro templo de San Fernando, celebrábamos la Eucaristía, y una vez terminada, quienes quisieron, libremente,  nos quedamos para hacer vigilia, pidiendo y esperando la llegada del Espíritu. Y llegó, por el deseo y ansias de todos.
Quizá hemos tenido y vivido experiencias de gozo y sinsabores, de logros y fracasos. La experiencia de esta tarde noche, ha sido una experiencia de  gozo, logros y luces, llenándonos de vida y gratitud. Es el “soplo del Espíritu que quiso hacernos unos privilegiados”.
No siempre somos capaces de percibir todo lo que hay en nosotros mismos. A veces, se nos escapa, incluso, lo más esencial y decisivo. Y allí estábamos abiertos al fuego de sus siete dones, a la llegada del Espíritu, que nos traía Jesús con su “PAZ  A  USTEDES”.
Fue una experiencia que vivimos desde la canción, la oración, el silencio, los signos y los gestos. Y todos, a una, con la misma intención: Llenarnos de la fuerza del Espíritu. Así le gritábamos:  ¡Espíritu Santo ,ven! o ¡El Espíritu de Dios está en este lugar! o ¡Espíritu Santo, ven aquí! o ¡Espíritu de Dios, llena mi vida! Siempre en un clima de oración humilde. Así, antes de que nos diera su bendición con el Santísimo Sacramento en la custodia dorada, le pedíamos con fuerza que “nos enseñara a orar”: ¡SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR!
Esta experiencia no ha sido un privilegio de personas elegidas y selectas, no. Fue una experiencias con gente sencilla, abiertas a que el Espíritu nos poseyera y llenara.

El Espíritu de Dios está siempre vivo en el corazón del ser humano. Solo necesitábamos la comunicación del mismo Dios en lo más íntimo de nuestra existencia. Ese Espíritu de Dios se comunica y regala, incluso, allí donde aparentemente no pasa nada. Allí donde se acepta la vida y se cumple con sencillez, aquella máxima de Jesús: “Yo estaré con ustedes hasta el final”.
El Espíritu de Dios sigue trabajando silenciosamente en el corazón de la gente normal y sencilla, en contraste con el orgullo y las pretensiones de quienes se sienten en posesión del Espíritu.
La fiesta de Pentecostés, hoy y siempre, y cómo no, en nuestras parroquias de San Agustín, El templo Ecuménico, San Fernando y San José de Fataga,  es una invitación a buscar esa presencia del Espíritu de Dios en todos nosotros, no para presentarla como un trofeo que poseemos frente a otros que no han sido elegidos, sino para acoger a ese Dios que está en la fuente de toda vida, por muy pequeña y pobre que nos pueda parecer a nosotros.

Desde nuestra página web, damos las gracias a nuestro Padre Dios, que junto con su Hijo Jesús, quisieron que experimentáramos la irrupción y llegada , soplando fuerte, del Espíritu Santo, que ante tanta insistencia, por nuestra parte, se hizo presente en nuestra comunidad.
DAMOS GRACIAS A DIOS, POR EL REGALO QUE NOS HIZO, DE SUS SIETE DONES
Maspalomas, en la fiesta de Pentecostés de 2019
Francisco González González
Párroco de San Fernando de Maspalomas y San José de Fataga.

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