Reseña del párroco e imágenes de la festividad de la Virgen de la Medalla Milagrosa 2019.

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EN LA FIESTA DE LA MEDALLA MILAGROSA

Todos los años, al llegar el 27 de noviembre, nuestra parroquia se suma a las Hijas de la Caridad y la Legión de María, pues celebran el día de su patrona, La Medalla Milagrosa.

Este año ha tenido un sabor agridulce. Si bien es verdad que debemos alegrarnos por tener con nosotros, durante más de 16 años, a las Hijas de la Caridad, prestando ese servicio desinteresado, entregadas en cuerpo y alma en las distintas actividades de la parroquia, vivimos con dolor, con tristeza, la noticia que nos dan: La pequeña comunidad que reside en nuestra parroquia, deja de prestar esa labor con nosotros. Cierran su casa de Maspalomas, para integrarse en otros lugares y casas de la Institución. Los años van marcando la historia de las personas y de las comunidades. Y en medio de ese dolor, saber que la hermana Pino Sosa, Sor Pino, para distinguirla, cariñosamente, de Sorpi, aunque ella no quiera que así lo digamos, la superiora de la pequeña comunidad, no se encuentra bien de salud. Ellas, todas, Sor María Dolores, Sor Pino Rodríguez y Sor Pino Sosa, siempre se sienten “servidoras”, en sus casas, en sus comunidades y en las parroquias donde se encuentren.

 Entre una cosa y otra, sus superiores han tomado la decisión de cerrar dicha casa. Y esto, PORQUE SOMOS CREYENTES, aceptamos la voluntad de Dios, y como humanos que somos, nos llena de angustia, pues les hemos cogido mucho cariño y las teníamos como una más de nuestra comunidad parroquial.
Se trata de que celebramos la fiesta de la Medalla Milagrosa. Y Ella tienen que hacer el gran milagro, tanto en nuestra parroquia de San Fernando, como en sus propias personas, de saber que, muchas veces, Dios escribe derecho con renglones torcidos. Para nosotros es un renglón torcido, no para padre Dios. Pues, tenemos que animarnos, vencer los obstáculos y barreras, y poner toda nuestra carne en el asador, para que el Reino de Dios siga adelante. Todos somos necesarios, pero, nadie, imprescindible. Con alegría, desde la fe, y con cierto dolor, porque somos de carne y hueso, les decimos:
GRACIAS, GRACIAS DE CORAZÓN, HERMANAS E HIJAS DE LA CARIDAD. 
Quienes nos reunimos para festejar a María, bajo la advocación de La Medalla Milagrosa, le miramos con ojos de fe y esperanza, sabiendo que “una madre siempre espera, y nunca se olvida de sus hijos”

Desde nuestra parroquia somos agradecidos con quienes, como La Legión de María, en las distintas labores de la parroquia, están prestas y dispuestas para cumplir con lo que María le dijo a los sirvientes en las Bodas de Caná: “Hagan lo que Él les diga”.
Por todo ello,
DEMOS GRACIAS AL PADRE BUENO.
Rvdo.Don Francisco González González
Párroco de San Fernando de Maspalomas

Vídeo reflexión del párroco e imágenes.