Miércoles de Ceniza 2020,Parroquia San Fernando de Maspalomas.


¡Todos juntos, camino de la Pascua!





Así fue cómo nos propusimos ayer, Miércoles de Ceniza. Como en toda la Iglesia Universal, nosotros, en nuestra parroquia de San Fernando y Fataga, nos pusimos en camino. Un recorrido de cuarenta días, La Cuaresma. Y Llegaremos, sí, llegaremos a la cima, a La Pascua, que es la Meta, porque con el ánimo con el que comenzamos, no es para menos. 
Nuestro templo, a rebosar, de niños, padres, catequistas, gentes de aquí y de allá, animadores del canto, animadores de la liturgia y el power de canciones, cinco sacerdotes, dos italianos, dos polacos y el párroco, fuimos celebrando la Eucaristía y escuchando la Palabra. Ésta la comentó el párroco, haciendo referencia a la primera lectura, en la que el profeta nos invitaba a reunir y convocar la asamblea, con pueblo y sacerdotes, pidiendo al Señor un corazón limpio, como así lo recitábamos en el Salmo 50. Luego se hizo insistencia en lo fundamental de la Cuaresma, o sea, Oración, la Palabra, Ayuno y Compartir de lo nuestro, sin dejar atrás lo importante de la cuaresma que es la Conversión, personal y comunitaria. 

Una vez terminada la homilía, se bendijo la ceniza, derramando un poco de agua bendita sobre ellas. Cuatro sacerdotes ayudaron a imponer la ceniza, mientras el párroco colaboraba con el coro a alegrar la imposición con cánticos apropiados al momento, como “Este es el Ayuno que agrada el Señor”, comentándose las estrofas, y “Hoy vuelvo de lejos”, recordando al Padre bueno que abre los brazos al hijo perdido.
En un clima de auténtica fiesta, pues la Cuaresma no es tristeza, al ritmo de las canciones, los pequeños comentarios, la atención de la comunidad, a pesar del gran número de niños y niñas, todos participamos gozosos de un comienzo alentador, pues estamos empeñados en recorrer el camino juntos, y poder llegar así a la Meta deseada, que nos es otra que LA PASCUA. Acompañaremos al Señor en su sufrir, para poder, juntos con Él, resucitar.
Creo que estamos plantando semilla de Evangelio, también deseosos de que la semilla no quede baldía en la tierra, sino que nazca, crezca y dé el codiciado fruto. En ese empeño estamos todos. Porque cuando el camino se recorre con más, que piensan, que viven, y que creen en la misma dirección, se hace más corto y mejor.
Con la fuerza de la Comunión, la Acción de Gracias a todos, nos despedimos, animándonos unos a otros a hacer camino durante cuarenta días, la Cuaresma, y entonamos el cántico “Camina, pueblo de Dios”, mirando a la Meta”.

DAMOS GRACIAS AL PADRE BUENO, PUES CON SU HIJO Y LA FUERZA DEL ESPÍRITU, SEGUIMOS CONSTRUYENDO EL REINO DE DIOS.